Aníbal es una de las personas que permanecen en mi pensamiento. No me gusta hablar de corazones palpitando por amor. En fin, quiero, aprecio y extraño a Sax (Ese es su alias). Es todo un caballero.No se que me sucede, tengo la necesidad de soltar unas cuantas lagrimas. Hace ya 24 horas que estuve frente a frente con Aníbal, se presentaron a unos 20 minutos de casa. Lo observe durante su tocada, estoy feliz, disfrute al máximo verlo en el escenario con su saxofón. Sus sonrisas me cautivaron, me llena de alegría ver a las personas que quiero desde lejos, y me alegra porque veo como son, lo que hacen, como lo hacen y si llegan a existir miradas cruzadas, me muero.
Tengo algo importante por decirte Aníbal, tenia mucho tiempo sin recibir un abrazo como el de ayer, bueno los dos, lastima que uno fue de emoción por volvernos a ver, y el otro fue para despedirnos, bueno asi tienen que ser. Disfrute de esos momentos. El contacto siempre genera algo en el cuerpo, y en el alma. Y mientras el abrazo nos une, las palabras fluyen: Te lo dije ayer, cuídate mucho, cuentas conmigo siempre y cuídate por favor. Y algo que no te dije, Regresa pronto. La próxima ocasión que te vea, ya no voy a tener la presión de mis padres, a lo mejor me toca verte en otra ciudad, como ya te conté, quiero irme, y eres la primera persona que me escucha y pregunta. Pero mis razones tienen fundamento.
Recuerdo el día domingo, hace un año. Estábamos en el estacionamiento del hotel, sentados en el carro, despidiéndonos. Quedamos en vernos, en ser amigos, muy muy amigos, nada afectaría nuestra amistad, siempre vamos a contar el uno del otro, no importa que suceda… y en esta ocasión la despedida fue similar, me reiteraste que si necesito algo, estarás siempre conmigo. Mientras yo te decía al oído, ¨Cuidate mucho, mucho¨.
Aun me faltan letras... pero tengo sueño.




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