lunes, 22 de septiembre de 2008

La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica

La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica

Walter Benjamín

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El aquí y ahora del original constituye el concepto de su autenticidad. Los análisis químicos de la patina de un bronce favorecen que se fije si es autentico; correspondientemente, la comprobación de que un determinado manuscrito medieval procede a un archivo del siglo XV favorecerá la fijación de su autenticidad. El ámbito entero de la autenticidad se sustrae a la reproductibilidad técnica –y desde luego que no sólo a la técnica-. Cara a la reproducción manual, que normalmente es catalogada como falsificación técnica. La razón es doble. En primer lugar, la reproducción técnica se acredita como mas independiente que la manual respecto del original. En la fotografía por ejemplo, pueden resaltar aspectos del original accesibles únicamente a una lente manejada a propio antojo con el fin de seleccionar diversos puntos de vista, inaccesibles en cambio para el ojo humano. O con ayuda de ciertos procedimientos, como la ampliación o el retardadon retendrá imágenes que se le escapan mas a la óptica humana. Además, pueden poner la copia del original en situaciones inasequibles para este. Sobre todo le posibilita salir al encuentro de su destinatario, ya sea en forma de fotografía o en la de disco gramofónico. La catedral deja su emplazamiento para encontrar acogida en el estudio de un aficionado al arte; la obra coral, que fue ejecutada en una sala o al aire libre, puede escucharse en una habitación.

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La recepción de las obras de arte sucede bajo diversos acentos entre los cuales hay dos que destacan por su polaridad. Uno de esos acentos reside en el valor cultural, el otro en el valor exhibitivo de la obra artística. La producción artística comienza con hechuras que están al servicio del culto. Presumimos que es mas importante que dichas hechuras estén presentes y menos que sean vistas. El alce que el hombre de la Edad de Piedra dibuja en las paredes de su cueva es un instrumento mágico. Claro que lo exhibe ante sus congéneres; pero esta sobre todo destinado a los espíritus. Hoy no parece que el valor cultural empuja a la obra de arte a mantenerse oculta: ciertas estaturas de dioses solo son accesibles a los sacerdotes en la <>. Ciertas imágenes de Vírgenes permanecen casi todo el año encubiertas, y determinadas esculturas de catedrales medievales no son visibles para el espectador que pisa el santo suelo. A medida que las ejercitaciones artísticas se emancipan del regazo ritual, aumentan las ocasiones de exhibición de sus productos. La capacidad exhibitiva de un retrato de medio cuerpo, que puede enviarse de aquí para allá, es mayor que la de la estatua de un dios, cuyo puesto fijo es el interior del templo. Y si quizás la capacidad exhibitiva de una misa no es de por si menos que la de una sinfonía, la sinfonía ha surgido en un tiempo en el que su exhibición prometía ser mayor que la de una misa.

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El cine no sólo se caracteriza por la manera como el hombre se representa ante el aparato, sino además por como con ayuda de éste se presenta el mundo en torno. Una ojeada a la psicología del rendimiento nos ilustrará sobre la capacidad del aparato para hacer tesis. Otra ojeada al psicoanálisis nos ilustrará sobre lo mismo bajo otro aspecto. El cine ha enriquecido nuestro mundo perceptivo con métodos que de hecho se explicarían por los de la teoría freudiana. Un lapsus en la conversación pasada hace cincuenta años más o menos desapercibido. Resultaba excepcional que de repente abriese perspectivas profundas en esa conversación que parecía antes discurrir superficialmente. Pero todo a cambiado desde la Sicopatología de la vida cotidiana. Esta ha aislado cosas (y las ha hecho analizables), que antes nadaban inadvertidas en la ancha corriente de lo percibido. Tanto en el mundo óptico, como en el acústico, el cine ha traído consigo una profundización similar de nuestra apercepción. Pero esta situación tiene un reverso: las ejecuciones que exponen el cine son pasibles de análisis mucho más exacto y más rico en puntos de vista que el que se llevaría a cabo sobre las que se representan en la pintura o en la escena. El cine indica la situación de manera incomparablemente más precisa, y esto es lo que constituye su mayor susceptibilidad de análisis frente a la pintura; respecto a la escena, dicha capacidad está condicionada porque en el cine hay también más elementos susceptibles de ser aislados. Tal circunstancia tiende a favorecer –y de ahí su capital importancia- la interpenetración reciproca de ciencia y arte. En realidad, apenas puede señalarse si un comportamiento limpiamente dispuesto dentro de una situación determinada (como un músculo en un cuerpo) atrae más por su valor artístico o por la utilidad científica que rendiría. Una de las funciones revolucionarias del cine consistirá en hacer que se reconozca que la utilización científica de la fotografía y su utilización artística son idénticas. Antes iban generalmente cada una por su lado.

Me alegra volver a Escribir.

No dejamos nunca de Captar los momentos mas simples de la vida.
Me encuentro con mi amiga CM-4s




Jueves 11 de septiembre 2008



Lo mejor seria no dejar escapar el hecho de que naturalmente, ya no represento una curiosidad, quiero estar equivocada. Debo de estar preparada, ya me paso una vez, mismos actos, una serie de coincidencias extrañas.

Acaso, después de todo, fue una ligera crisis de amor, atracción o soledad. Son los extraños sentimientos que la otra semana permanecían en mí ser, y en ti, ahora esos mismos sentimientos, ya no te convencen. Esta noche, recostada en mi cama amplia, a mis anchas, me siento ligeramente sola, no suena el teléfono por la madrugada, no he recibido carta, no hay nada mas que mi cuerpo y una espacio muy grande a mi lado derecho, junto a la ventana por donde veo, una pareja sentada en una de las bancas del parque, ella abrazada de él. Ese tipo de escenas me hace recordar tu rostro sonriente, mi felicidad como reacción inmediata, que dichosa soy.

Ahora mismo solo pienso en los desaires, explicaciones lógicas de estas dos personas, no los comprendo, no quiero comprenderlos. Y con seguridad escribo, nada de lo que veo es más de lo dicen. No estoy desesperada, pero todos los cambios coinciden, quizá estoy, algo molesta, nada más. Pero se ha producido un cambio durante estas últimas semanas, en ambos, es un cambio abstracto que no se apoya en nada, ¿Soy yo quien ha cambiado?, seria la solución más simple. Reconozco que, tengo que ver tus súbitas transformaciones a diario, saber que escuchas, lees, basarme en tus proyecciones, esa es mi única fuente de información. Ahora me pregunto por qué. ¿Por qué surge en mí este deseo de captar tu atención? Yo necesito estar segura.

Hablando de la tarde que pasamos juntos. En fin; sobre ese día, la verdad es que tuve miedo, o algo de nervios. Tenia mucho tiempo sin verte, luego apareces tan hermoso, con esa forma de actuar, muy tu, me paralizo. Quiero volver a mi misma y nada. Luego comienzo a sentirme feliz, no es nada extraordinario, es una pequeña dicha. Si por lo menos supiera de que tuve miedo, ya seria un gran paso.

¿Pero por que? ¿Por qué mi corazón se acelera tanto con tu presencia? Minutos antes de tu entrada, intente respirar profundo, tranquilizarme era fundamental… no lo logre.
Y entonces de pronto algo se rompe. Es la rotura de dos años. Ahora el fin y el comienzo son una sola cosa. Pero el amor no se empieza de nuevo, ni se prolonga, es amor, no puedo amarte mucho, porque te amo y es absoluto. Sus besos, si, eso es lo que yo quería, ay, eso es lo que todavía quiero. Siento tanta dicha cuando me habla de sus cosas.




Sabes una cosa.